Manipulación cultural - 1/5
- 21 feb 2016
- 3 Min. de lectura

Existen muchas maneras de manipulación pero aún en su variedad, todas convergen en una intensión sine qua non, la de debilitar la capacidad de pensar y actuar de la víctima, con la finalidad de que no oponga resistencia a los requerimientos del operador de las artimañas, creando de esta forma confusión, temor, culpabilidad, incluso indefensión, implantando desorientación en el sentimiento de autoestima, disminuyendo así las posibilidades de autoafirmarse y de oponerse al manipulador. La manipulación es una forma de control mental y social, y se hace presente cuando falta consciencia en el ser humano o cuando las herramientas del artífice de la manipulación, son tan sutiles que no tiene cabida la percepción de las mismas, aún frente al sujeto más lúcido. Es así como el hombre o la mujer son convertidos y reducidos a la categorización de objetos. La manipulación es una violación de la libertad, una forma de violencia y de deshumanización.
La cultura abarca dentro de ella todo lo que el hombre y la mujer producen, esta palabra deriva en esencia de la naturaleza, siendo uno de sus significados originales “producción”, producción extraída del concepto del trabajo y la agricultura, de las cosechas y del cultivo de la tierra, sin embargo como ha sucedido con muchas otras palabras y sus conceptualizaciones, ha mutado. La palabra entonces ha registrado a lo largo de su desarrollo en la historia, una conversión del mundo rural al urbano, siendo ahora la forma como designamos una suerte de estatus, nivel, una abstracción que no podemos definir con total acierto, ya que para hacerlo tienes que ser culto y preparado.
Luis Brito García explica, que la cultura cumple como principal función la de determinar un modelo interno, pero con capacidad de modificación, su contenido serán códigos, pautas de convivencia y ambientes de desarrollo, que cada miembro asume por herencia. La cultura tiene además la función de crear estabilidad en el ser, proporcionando una memoria que le impedirá perder su identidad a pesar del paso del tiempo. La utilidad de la cultura sin embargo, no se reduce a la memoria, al mantenimiento de lo antiguo, se ve también evidenciada en su potencial para mutar y transformarse, siendo alimentada por todos los elementos presentes en su entorno, para de esta manera adaptarse y mantener el ciclo indefinido de la creación.
La manipulación cultural constituiría así la violación de la libertad de creación y producción del pueblo y a su vez una forma de control mental y social que yergue discursos condicionadores de pensamiento, en el que el fin último es la imposición de modelos ajenos a las realidades particulares de cada pueblo, creando así una sola forma aceptada de percepción de la cultura, lo que le gusta a todo el mundo.
La invasión cultural constituye una transgresión de la persona, ya que impide al hombre y la mujer, la comprensión y expresión de su mundo y en consecuencia el nacimiento de una cultura popular. Esta forma de manipulación es perceptible especialmente por los medios masivos de información, es a través de estos canales (cine, radio, prensa, tv) y del internet, como se masifica contenidos que ejercen un inequívoco control social de parte de las grandes industrias culturales, que manejan los medios para mantener y legitimar el sistema vigente, esta llamada cultura de masas por ser manipuladora, se resiste enérgicamente al surgimiento del “hombre nuevo” que no es más que un hombre y una mujer humilde, ética y moral, con conciencia de clases, labrador de su cultura y en continuo proceso de formación, promotor del trabajo digno, justo, dedicado y disciplinado, desinteresado, crítico y autocrítico, eficiente, luchador en contra de la alienación, comprometido con las luchas medioambientales, practicante de la igualdad de género, creativo, en resumen un intelectual orgánico. Gramsci lo caracterizaría como un ser que no se conforma con interpretar su realidad, sino que trabaja por su transformación.
Es por estos medios de comunicación por los cuales se impone a las masas un reflejo distorsionado de lo popular, modelos que muestran los contenidos vaciados de su carga política, rebelde y rellenados con una sutil crema de autocomplacencia, de autocompasión y de eterno letargo que mantienen con el pasar de los años procesos de alienación y aculturación que nos desvinculan de nuestra verdadera identidad.
Candi Moncada


































Comentarios