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Manipulación Cultural 4/5

  • 7 jul 2017
  • 2 Min. de lectura

Imagen: http://www.pensamientoscelebres.com

Educación, intelectual orgánico, el hombre nuevo. Es imprescindible el comunicar y generar la conciencia de la manipulación en la que nos encontramos sumergidos y más aún es imperiosa la labor de ilustrar y formar intelectuales orgánicos desde los niveles más básicos de la educación. Francisco Gutiérrez plantearía la necesidad de presentar la educación como una acción política, explícita y consciente en su libro Educación como praxis política. Allí plantea la impostergable función que debe asumir la escuela, como verdadero templo de construcción de un hombre y una mujer reflexivos, capaces, ilustrados y transformadores.

El sistema escolar representa un elemento clave en la estructura social, de manera que condiciona el pensamiento de los futuros hombres y mujeres y puede así servir de ente liberador o fungir como elemento de control social. Es así como en nuestro país transcurrieron años en los que se legitimó la masacre que generaron los españoles a nuestros ancestros indígenas, bajo el falso velo del “descubrimiento”, como nos inyectaron la historia de Francia y su revolución, de España, Grecia, Roma, pero se mantuvo un silencio deliberado sobre nuestros patriotas y su gesta, sus ideas de unión en la Gran Colombia. Como aprendimos de jeroglíficos, pirámides, de arte gótico, románico, de imperios, pero no supimos sino hasta la adultez la significación de un petroglifo, su existencia, de nuestras etnias indígenas y su historia de resistencia, de hidalguía, espiritualidad y profunda riqueza cultural.

Es en ese sentido en el que se hace indispensable la creación de centros de formación ideológica, ética y política, para los y las maestras y profesores, además de ser importante su definición política e ideológica, ya que de ellos dependerá que se siga multiplicando el mismo mensaje erróneo que la clase dominante ha sembrado en los sistemas educativos durante su extenso manejo del poder o que definitivamente inicie el parto de hombres y mujeres libres. En este orden de ideas se requiere de cambios más profundos en los sistemas existentes de educación, de manera que este fenómeno colectivo que es la educación, amparado en nuestra constitución, garantice la reproducción de personas con conciencia de la sociedad en la que se insertarán y yendo más allá, del papel que ellos tomarán en esa estructura.

La educación como acción política representa entonces la piedra fundacional para el cambio de paradigmas por medio de la inculcación ideológica, en la que se debe gestar un proceso dialectico entre el ser y su entorno, que genere el trabajo social productivo alimentado por la creatividad, donde la crítica y la reflexión sean elementos de uso diario. La democracia participativa y protagónica en la educación también debe ser un término de uso y no se simple discurso. En un nivel más avanzado la educación debe ser socialmente productiva, que posea la capacidad de educar en el trabajo, abriendo las puertas de la autogestión, en la creatividad que es una característica natural del hombre y la mujer, en la libertad, la justicia y la esperanza. Lo que Simón Rodríguez expusiera como “Enseñen, y tendrán quien sepa; eduquen, y tendrán quien haga”.

Candi Vanessa Moncada Alvarado

 
 
 

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