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Encuentro con guarimberos. Parte I

  • 7 jun 2017
  • 4 Min. de lectura

Arel y yo cometimos el pecado de quedarnos media hora más en la oficina. Salimos a pie de La Base Aérea La Carlota y llegamos al CCCT, compramos un champú para mi sobrinito en farmatodo y nos fuimos a la parada de buses Unefa- Río Tuy. Hicimos una cola como de 25 personas como por 30 minutos y no se vio ni la sombra de un autobús, a lo lejos vimos que los carros se detenían y le dije "vamonis a pie hijo, antes que sea más tarde", entramos a! Ccct otra vez para cruzar el puente que da a Chacao y para nuestra sorpresa se nos impidió la salida, "allá abajo están reprimiendo" me dijo un señor cerrándolos la puerta en la cara, " no hay paso" continuó.

Probamos todas las puertas de ese piso y prácticamente estábamos presos, volvimos a salir por donde habíamos entrado rato antes, en este punto ya me estaba medio amotinando pero mantuve la calma por Arel. Seguimos caminando por la parte externa del CCCT buscando subir a Chacao, sabía que nos tocaría caminar burda pero entre juego y alabanzas a Arel lo iba preparando diciendo "menos mal que tu eres un guerrero hijo y te gusta caminar".

La primera tranca que encontramos fueron unos polichacao quiénes con una cinta amarilla cerraban el acceso al retorno en carro hacia La Carlota, más alantico habían como 50 personas, todos muy guapotes y guapotas, impecables de camisas blancas nada curtidas, con sus líneas de pasta de diente bajos sus ojos, trancando la subida junto a 4 ramas de árbol seco, vi como venían hacia nosotros como 10 encapuchados todos se parecían a mi familia, negros y con grandes ojos café, uno sólo vi que tenia los ojos claros (eso es lo que se le alcanzaba a ver) , seguimos por ahí pa arriba y un señor claramente partícipe de la manifestación se detuvo para decirme "no vayas para allá con el niño" a lo que respondí gritao y sin pensar mucho "ENTONCES POR DONDE PASO???".

Retome la calma y llegamos al banco del Tesoro, para deleite de los destructores compulsivos tenían un camión de cemento y un camión de esos de tierra con el volteo levantado, basura y cosas quemando en el suelo, bordeamos y subimos por la esquina del Sambil. Arel pregunta "¿para que echan basura si con eso no hacen nada?".

Pensamos que estábamos un poquito a salvo y resulta que venia lo peor, toda la Francisco de Miranda con gente caminando de lado a lado buscando como irse para sus casas, igual que nosotros, muchos más peroles, gente guapa con sus mascaritas y encapuchados que se parecen más a mi que ellos (esos que les pagan y los usan). Pasamos frente a la DEM del TSJ, lugar que minutos después seria atacado oooootra vez y frente al cual quemarían 3 camiones, los dos que vimos antes y otro más. Luego en la tranquilidad de mi casa nos enteraríamos que por donde pasamos también moriría un muchacho de nombre Neomar manipulando un mortero casero.

Seguimos caminando y un niño que con esfuerzo me llegaría a las tetas, venia en sentido contrario y con la cara cubierta me preguntó "¿allá esta la policía?", señalando hacia el camino que yo dejaba atrás, no le pude responder, gire la mirada de una forma odiosa de la que ahora me arrepiento.

Llegamos al Centro Lido y una LOCA (porque eso no tiene otro nombre) gritaba desde la comodidad de su décimo piso, "allá allá, ÉL CHAVISTA, hey ESE ESE", gracias a algo muy poderoso sólo la alcanzamos a escuchar el muchacho de la gorra roja al que señalaba y yo, si no tal vez hubiéramos sido Arel y yo testigos de otro linchamiento.

En todo el camino no deje de verlos a los ojos, las miradas que conseguía no las abandonaba, en el fondo deseaba enormemente ser descubierta como Chavista a ver de que eran capaces, mis ojos transmitían el rechazo hacia aquello y siento que también lo percibieron. Bajito escuché a una señora que le decía a su acompañante "no hay que opinar nada".

Chupamos secuelas de gas a la altura de Chacaito que por suerte fue poco. Arel resistió estoicamente, sin pedir ser cargado ni llorar porque le picaban los ojos, algo o mucho de la resistencia y capacidad física de nuestros ancestros africanos e indígenas se vieron en esa larga caminata. Pasamos el bulevar de Sabana Grande y llegamos a Plaza Venezuela. Le dije "estamos seguros" - "¿y por que?" pregunta Arel, " porque para acá no pasan los locos".

Sentí miedo, pero no por las bombas lacrimógenas ni por los locos quemando, sentí miedo porque yo cargaba un paraguas y por mi MADRE que lo que me provocaba era caerle a paraguasos a toditos y eso que los que me conocen saben que más paz y amor no puedo ser.

¿Que pasaría si nos agarran arrechxs? ¿Que pasaría si no es un paraguas lo que tenemos en las manos?

Nos quieren llevar a eso y como Arel hemos resistido, porque NOSOTROS SI ESTAMOS EN RESISTENCIA, resistiendo insultos, provocaciones, vejaciones, limitaciones en nuestro tránsito por las calles.

Y SABEN QUE??? SEGUIREMOS RESISTIENDO.

¡¡CHAVEZ VIVE NO JODA!!

Ordenese y publiquese a los 7 días del mes de junio del 2017, otro año más de lucha.

Candi Moncada

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