Manipulación cultural 2/5
- 18 abr 2016
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Alienación y aculturación.
La aculturación es el proceso mediante el cual una población asimila elementos culturales, impuestos por otros con la finalidad de hacer meya en la estructura política y crear dominación. De esta forma, un pueblo adquiere una filosofía diferente a la suya o incorpora aspectos de culturas externas, usualmente sacrificando sus propias bases culturales. En la alienación se es suprimida la personalidad de un individuo, se le despoja de esta y pasa a ser un ser controlado, se anula su libertad para a partir de ese momento convertirse en una persona dependiente de los intereses de quien lo controla, ya sea otro individuo, una organización, o peor aún un imperio. Vemos como la manipulación y la alienación poseen una relación intrínseca y casi inseparable.
La alienación de tipo social se relaciona a la manipulación política, la opresión y la anulación cultural, es así como el individuo junto a su comunidad ve modificar su conciencia, en tal forma que esta se convierte en contradictoria con lo que se espera de ellos en condiciones normales.
La historia de la aculturación, se traslada en un primer momento al acontecimiento histórico del “descubrimiento” de América por parte de Cristóbal Colón, esta acción propició que los indígenas de las zonas “descubiertas” se vieran obligados a iniciarse en este proceso, siendo uno de los ejemplos más latentes que tuvieran que ir asimilando creencias religiosas cristianas de España.
Estos procesos llevan años de generación y no solo responden a un caso que inició y acabó en la colonización, al contrario es en este siglo donde la comunicación es masiva y globalizada, el momento en que se sirve el mejor de los escenarios para su expansión y fortalecimiento, en el que suma fuerzas y genera cambios que agreden de forma irreparable las culturas ancestrales y autóctonas de los pueblos además de producir que amemos al que nos subyuga. Al respecto, Malcolm X solía decir: “Cuídate de los medios de comunicación, porque vas a terminar odiando al oprimido y amando al opresor”.
Frente al televisor, vemos un mensaje manipulado de lo que somos. La influencia sobre nuestro comportamiento es fácil de ver, la percepción que tenemos del mundo y nuestra capacidad de razonar, de reflexionar, de expresar, depende en mayoritariamente de lo que vemos en la TV. El proceso de aculturación y alienación en Venezuela tiene un mismo objetivo, pero con el pasar del tiempo ha tenido diferentes protagonistas. Los imperios, el español en el tiempo de la colonia y el estadounidense en la actualidad, tuvieron y tienen un objetivo principal, borrar de a poco nuestras particularidades, la esencia de nuestros pueblos y generar estilos que respondan a modelos globalizados e impuestos, que nos alejen de nuestras raíces y eliminen la memoria histórica de culturas en las cuales yace el origen de la vida del mundo, tal vez responda a cierto sentimiento de envidia ese ataque incesante.
Joan Karlo Díaz en su artículo Alienación imperialista Vs identidad Nacional escribiría “el imperio nos induce a este tipo de enajenaciones culturales con la finalidad de prepararnos, subliminalmente, para actuar como prostitutas voluntariosas a su merced, de esas que son muy capaces de pagar el hotel para satisfacer, a un más a sus poseedores”. Esto da cuenta del nivel de sutileza que poseen sus formas de modificación del pensamiento, de manipulación que en muchas ocasiones “eres la víctima y el asesino, eres mendigo de tu propio plan (...) perfecto el plan, pa ́ convertirte en un inepto, pa ́que te pierdas todo respeto y seas vergüenza de tus ancestros” como Gino González lo plantea en su canción La frustración es una bala.
Nos desplazamos en medio de una guerra, la que llaman “no convencional”, ya no son las armas ni las bombas las que abundan, son ritmos, marcas, estilos impuestos con un mismo fin, creados por laboratorios e industrias dispuestos para tal fin, pero a los que no oponemos resistencia, tal vez por el desconocimiento o por la misma permeabilidad de su estrategia, ingresan a nuestra vida y formas de existencia, moldeando hasta nuestra forma de educar y en el caso de los creadores modificando los símbolos presentes en su obra estética al producir.
Candi Moncada


































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