Manipulación Cultural - 5/5
- 10 jul 2017
- 3 Min. de lectura

Derrota del capitalismo = erradicación de la manipulación cultural.
Teniendo claros y siendo conscientes de la serie de elementos que hacen posible la manipulación cultural y su efecto en los pueblos, es importante dejar claro que el principal factor contribuyente en la pérdida del norte, de la significación, del ¿por qué? y ¿para qué crear? a sido sin lugar a dudas el capital, o más que él, el sistema capitalista. Es así como ese enemigo en común, crea consensos de lo socialmente aceptado como arte, belleza, cultura y coarta nuestras capacidades creadoras, pone un precio a nuestras necesidades, delimita las formas de expresión y nos mira con mala cara cuando queremos transformar y mezclar, impone a la fuerza modelos de vida cada vez más alejados de la naturaleza social y colectiva del hombre y la mujer, estigmatiza lo ancestral y tradicional, impone formas de relación en las que lo que predomina es la ganancia, a toda vez que tales acciones profundizan su sistema y multiplican una “cultura” ficticia basada en el consumo y la individualización del ser, que es fuente de alimento perenne para perpetuar su dominación, a no ser que cortemos de gajo esa relación enfermiza y parasitaria.
Atilio Borón nos da una señal de esperanza en su libro América Latina en la geopolítica del imperialismo, donde afirma que “el capitalismo se acerca a su ocaso, aunque el derrumbe definitivo podría insumir, veinte o treinta años más”, de nosotros depende que ese proceso casi irreversible que plantea el autor, -basado en todo un estudio de la resistencia de la que los pueblos de muchos países del mundo hoy son protagonistas- se acorte al mínimo. ¿Cómo? Primero debemos reconocernos como hombres y mujeres que hemos sido educados ya un sistema establecido del que no elegimos ser partícipes pero que podemos transformar, debemos reconocer nuestra situación de opresión y los diversos elementos cómplices de ese contexto para poder combatirlos, debemos romper con el sistema individualista y liberarnos del concepto de “calidad de vida” transformándolo en un Sumaj Kausay, expresión quechua cuya traducción es “buen vivir”, pero no en la concepción capitalista de consumo y objetos, sino bajo la percepción del desarrollo armónico de la vida del hombre y la mujer en el planeta, el tomar de la madre tierra sólo lo que realmente necesitas para vivir y devolver con la misma energía lo que obtuviste de ella. Debemos concientizar que somos parte de un entorno, de un colectivo humano y que nuestro bienestar no es el único importante, que nos debemos a una sociedad que ha aportado para nuestro crecimiento y que como retribución debemos regresar lo aprendido, en la formación, la producción, la organización.
Debemos aprender de la historia, esa historia que se ha cansado de enseñarnos que las grandes cosas surgen del trabajo en conjunto, de la colectividad, de las ganas de luchar mano a mano por un mismo fin, aunque en ocasiones pueda parecer utópico, pero que esa misma utopía consciente nos sirva “para andar” como diría Galeano. Debemos reconocernos como seres capaces. Debemos recuperar el ideario de los grandes intelectuales orgánicos como Simón Rodríguez y su forma de educar formando personas pensantes y no obedientes a la autoridad sino a la razón, conscientes de su rol en la dialéctica de la sociedad. Debemos unirnos al motor que impulsa la revolución cultural sembrando sensibilidad, multiplicando el mensaje de la creación vinculada a todos y todas y abonar el camino para las nuevas semillas que profundizarán el trabajo ya iniciado. La cultura debe ser producto y parto de una sociedad que la requiere, que la define, que la gestiona y de la que se apropia, no puede ser algo impuesto desde arriba por un “elegido” que cree entender al pueblo, debe ser creación de la gente.
Liberándonos del capitalista que la sociedad formó en cada uno, construyendo desde esas cenizas el hombre y la mujer nuevos, siendo capaces, reflexivos, productores, comuneros, preguntones, inquietos, movilizadores, soñadores y a la vez con sentido realista, seremos capaces de vencer las formas que el imperio cultural, económico, comunicacional y todas sus aberraciones existentes, ha instaurado en el consciente y subconsciente de la sociedad. Solo así podremos matar el capitalismo y erradicar la manipulación social.
Candi Vanessa Moncada Alvarado


































Comentarios