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Manipulación Cultural 3/5

  • 18 abr 2016
  • 2 Min. de lectura

Industrias culturales hegemónicas

La cultura en su proceso de mutación y desvío, se ha convertido en una fuente de jugosa generación de capital, por lo cual se hace notar la relación intrínseca de la economía y la cultura como fuente de poder sobre los pueblos. La cultura -como hoy la consumimos- encuentra su sentido en el momento en que se encarga de legitimar y darle posición a formas y modelos de venta, productos consumibles que generan ganancias y dan movimiento al mercado; ropa, calzado, peinados, fragancias, sonidos y hasta códigos lingüísticos son algunos de los medios de los que se vale, para motorizar ese mercado de venta, compra y desecho. Ludovico Silva expresaría en su texto La alienación como sistema “La alienación ideológica en general y de la producción intelectual artística en particular (se presenta), cuando el producto artístico, material o inmaterial, entra como mercancía al mercado”.

Esta “cultura”, define su poder en la identidad de marca; las raíces, identidades y diferencias son relevadas a excepciones no aceptadas porque en nada contribuyen a la mercantilización de las cosas y a la competencia entre productos, que muchas veces responden a necesidades inoculadas por esa industria, estas introducen con sus elecciones -muy bien definidas y con fines claros- elementos cada vez más diversos de forma proporcional a que los niveles de vida del hombre y la mujer le permiten satisfacer esas “necesidades” cada vez menos vitales.

El imperio que hoy enfrentamos posee la más grande industria cultural, posee el mayor aparato comunicacional y de creación de contenidos, que obviamente usan a su antojo, beneficiando sus intereses más perversos. Así pues la industria del entretenimiento de los Estados Unidos además de introducirnos sus modelos, mata dos pájaros de un solo tiro porque también constituye el elemento que más exporta y genera dividendos alimentando el capital, del cual sin querer formamos parte cada vez que pagamos por ver una película de súper héroes y compramos la franela y el muñequito de acción para nuestros niños.

Esta cultura que nos han embebido dice Eduardo Galeano “hace de cuenta que no existen las expresiones espontáneas y valiosas de la cultura popular”, se manifiestan de formas en las que su principal discurso es absolutamente alienante. En ella se justifica la desigual organización del mundo, siendo resultado del éxito de los más fuertes y capaces y asimismo establece la idea de que sólo algunos elegidos son los que poseen la capacidad de producir cultura, olvidando que es un concepto construido realmente por todos y todas.

Candi Moncada

 
 
 

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